Este Mundo Herido
desde tu pueblo a mi pueblo
hay fragmentos de luz, brillo,
figuras caprichosas, y claros,
oscuros también, casi de todo
sobre el suelo, y sol y sombra,
y apagado el continuo rosario
del monte bajo beben sin cesar
los renacuajos en sus charcos,
y recorren tramos nada claros,
desde mi pueblo hasta tu pueblo
no hay ninguna diferencia rara,
todo igual, esos tejidos de araña
bajo el sol reflejados, sin parar,
plata y acero sobre el tronco ya
obeso del árbol que toma rumbo
al cielo, con las mismas osadías,
y con los mismos atrevimientos
tapan el día con miseria nacida,
escondida, entre tanto colorido
que usan las horas de emisoras,
sudan los fragmentos de hierba,
y entre ellas, tantas margaritas
juegan con sus risas en silencio,
desde tu pueblo hasta el mío sí
progresa la vida sin sarpullido,
y el día se acuesta al acabar la
tarde,
y duerme a veces, sin saber,
soñando
lo mismo, con la luna que se
acuesta,
o con el sol, que sonriente se
levanta.