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martes, 29 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 13

Cuando El Adiós Nos Devuelve

  

XIII

 

Volveré solo para verte

y marcharé,

de nuevo por el camino albar,

que aún soñabas al pensarme,

 

y me pensabas con frecuencia.

 

Pensaste el sabor de besos imposibles,

sostenidos en ese equilibrio armónico,

 

y sin embargo no enfriamos nuestras

almas besando alegrías, sabor a miel.

 

Rozando labios, cantando flores,

paladeando licencias concedidas.

 

Todo placer es un sueño, y soñamos

solo aquello que mucho imaginamos.



 

lunes, 28 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 12

Cuando El Adiós Nos Devuelve

  

XII

 

Fue muy fácil de entender

que tu refugio fuera mi pecho,

 

y no era mi cuerpo el que temblaba,

 

era mi alma que oscilaba sentimientos

con pasión entre tus brazos.

 

Y vi un invisible en acción,

y tú manejando su rumbo.

 

Plasmando durante el camino

mantos floridos,

 

mágicos recorridos,

 

brillante luz y su reflejo,

 

ondas crecientes emergidas

entre romances de colores,

erguidas en mil luminarias,

jalonado ascenso de flores.



 

 

domingo, 27 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 11

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XI

 

Escapa de la tormenta,

ave loca, enajenada,

y calma tu vuelo osado.

 

Déjate llevar por la inercia,

sin sofocos,

y besa el aire que te sostiene.

 

Que te alimenta

con su carburante en silencio.

 

Traspasa los poros invisibles,

que esconden futuros ignorados,

nunca gozados,

 

esperanzas de eternidad al tiempo.

 

No pierdas la nieve blanda,

 

hidratada entre los pliegues

de tus alas, remos en mar seco,

 

que dirigen virajes nunca vistos,

inconcebibles, cerrados,

ondulados en su elipsis, sin perderte.

 

Busca el sol y calienta en el cielo

frialdades, con paciencia, vuela

y madura en el alma de tu viento

la felicidad real que has soñado.



 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 10

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

X

 

Están bien colocados los objetos,

semejanza con toda composición,

donde la armonía,

 

el ritmo,

 

la simetría

y el control de los colores,

que arbitra la naturaleza,

 

hacen vibrar el alma sencilla

y el corazón del marco cabal.

 

Los valles parecen acuarelas

tumbadas a los sólidos pies

de las montañas altivas.

 

Existen catedrales sin necesidad

de capillas adheridas

para rezar.

La montaña reza sola

sin partitura musical.

 

Y si buscas el eco respondón,

conque remata cada sonido

al chocar con la piedra

que cierra el valle,

 

oirás voces armoniosas,

 

nacidas de vientos al penetrar

entre los huecos angostos.

 

El mar de nubes se convierte

en un océano de agua

cuando el cerebro sueña,

 

entre suaves pinceladas de imaginación,

 

con la unión de los acantilados flotantes

y con las ondas de agua y viento.

 

Dentro de poco pasarán,

haciendo saltos de vallas,

el espíritu del silencio

y los ecos de los cantares

del alma,

que, en cada rincón del monte,

celebran la fiesta del tiempo.

 

Los sauces llorones defienden

con tesón

 

la intromisión del bárbaro y el

desgaste que el paso del tiempo

no se resiste a ejecutar.


 

martes, 22 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 9

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

IX

 

Cuando el adiós nos contempla

y nos devuelve historias pasadas,

hechos aliados en forma

de actitudes, poca razón,

se vuelve plana

la sierra lejana.

 

Y se acerca el odio, que no cuaja.

 

Pues no se siente, ni se encuentra.

 

Llega ciego, un sutil pensamiento,

amargo, y se disuelve en el tiempo.

 

El viento no deja rastro, intención

de pararse para rugir sus silencios,

sonidos indefinidos en muda boca.

 

Solo llora, y solo de vez en cuando,

 

amarguras, arrepentimiento, dolor

de un triste recuerdo de como eras.

 

Pero jamás conseguiste ver

como mis ojos sí que tenían

niebla eterna en mi mirada.