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domingo, 27 de diciembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 40

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XL

 

Cuando llora el silencio, lágrimas

de plata mojan el corazón

de la tarde,

 

llega la noche y la luna se enamora,

 

y el sol brinda, alzando su ausencia,

con burbujas alumbrando sombras.

 

Se ovacionan las estrellas en su brillo

intermitente,

brillo de sonrisa presente,

cuando el canto del grillo,

inocente, inventa monotonías,

descubriendo con su apertura de telón

la conversión del tiempo en tranquilo.

 

Es la hora del abrazo, el beso, la caricia.

 

Es la hora de acabar con el miedo,

de entregarte ya, no solo al sueño,

sino a todos los sueños que luchan

por escalar la cumbre de tu gloria.

 

No acuerdes del despertar de tu día feliz.

 

Guarda semillas, siembra tenaz el mundo

y sumérgete de un brinco en la esperanza,

brillo arrogante como ser de tu confianza.


 

sábado, 26 de diciembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 39

 Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXXIX

 

Por qué se descalza el alma

al sufrir tus pensamientos aislados.

 

A nosotros, a los que no tenemos nada,

¿quién nos protege cuando somos agredidos

por la injusta justicia del que juzga

sin baremo ni regla acertada?

 

Por qué se desnuda el viento

al sufrir la tormenta del odio crecido.

 

A ti que vives de extender la mano vacía

¿quién te alimenta y cobija, mitiga carencias

que en el corazón de otros prójimos

son abundancias con avaricias.

 

Por qué se viste de gala la caridad en voz alta

si el amor llora en silencio cada vez que nos asalta

 

con su emoción nuestra vida,

 

y el sonido nace en el beso y la caricia.


 

martes, 22 de diciembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 38

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXXVIII

 

No evité mirar tus manos

que un día fueron almohada,

bálsamo invisible, caricia abierta,

 

roce de vientos revueltos

entre un sonido dormido.

 

Ruido de besos escapados,

disimulos de luz advenida

al alma, fulgor penetrado,

 

donde la lluvia convirtió el amor

en gota de plata al corazón unida.

 

Miré tus manos tan vacías

que aterrizaste en mi cara,

justo aquí se frenó mi vida,

 

cuando encendí mi mirada,

 

fuiste nada, no así el sueño,

que fue real, y besé tu ausencia

de una forma tan sutil que ardí

en deseos de repetir, y repito,

 

cada vez que siento tus manos.


 

SORTE E BEN PARA VOS, COMPAÑEIRAS DO 56

ACADEMIA DE VERÍN

 

XVIII

Aquelas emocións,
aquel vivir sempre namorado,
ocupan o mar embravecido
onde esbozan ondas os sentidos.

Aquelas emocións
son agudas dores na eternidade
dos meus recordos,
que non se resignan a desaparecer,

que son frescos como as primeiras pingas
da orballada da mañá.

Sufro porque recordo
e sei de memoria a beleza
das vosas caras,
e maldigo por non poder mirarme,
vaidoso, no profundo misterio
dos vosos ollos espellados,

que moi a pesar do tempo
é a luz que serve para imaxinarvos,

é o aroma doce que no esquecemento
nunca mais se esborralla,

é a presencia morriñenta que me sostén,
por agora, erguido, sempre vivo.

¿Onde ficáchedes compañeiras
que enchiades os meus cursos de veludo rosa?

Se algún día conseguísedes abrazarme
seguro que veriades no meu interior
o meu corazón baleiro, a miña alma lacerada,
os recordos da miña mente, case xa, en retirada.