II
El día llora y el sol no acude
a su llamada de socorro.
Caracoles en el suelo el agua
forma en su caída.
Una ligera música se dirige al
violín
que se hace eco y suena, y suena
en la esquina, entre dos recuerdos,
que dejan escapar el silencio dando
gritos.
El violín se rasga las cuerdas.
El piano percute dolores afinados
por su extremo, dónde acaba.
No se da cuenta nadie,
pero el cielo busca en la tierra
reflejar tristezas sin altavoces.
Y la orquesta de sonidos sin eco
queda colgada en sus notas de
fuego.
Se callan los instrumentos, y un
féretro
se cierra con violencia.
Y lo esconden bajo tierra.
Donde se esconde la ciencia.



