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domingo, 28 de febrero de 2021

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 66

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LXVI

 

Esa tormenta que sembró relámpagos,

 

descargas intermitentes con su sonido

repetido, eco temido,

 

despierta los ausentados resplandores

 

que se desbocan en miedo, y si aprieta,

y rompe barreras de vientos revueltos,

 

y tu mano templa mi mano fría, vacía,

bañada en nada,

 

y sostengo tu mirada, bruñida entrega,

temeroso, y serenas mi ser al abrazarte

a mi pecho ansioso, y servirte de calma,

 

salvarte del temor con techo de ternura.

 

Y aquí estamos y fue tan largo ese corto

momento, que mi vida se cubrió de vida.

 

En mi corazón despertó un nuevo latido,

 

y dejaste en mi alma esa ilusión perdida,

ese jardín de pasión en silencio florecido,

 

y lágrimas rociando el amor al despertar.


 

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 65

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LXV

 

Navegaba por mis días caprichosos

de lentos, y yendo sin pedir perdón,

 

aguantaba una alternancia abusiva,

con indicios rutilantes, descollantes.

 

Y yo, por un lado, me asomaba, casi

de curioso, y te vi pasar, cautivabas;

 

con fino filo cortaba el aire tu figura.

 

Alto porte, arrogante, única, altiva,

retando estrellas tardías, perezosas,

con tu caminar, un espejo de estilos.

 

Soltura musical, ya compás y ritmo.

 

Eras luna llena, clara, y al despertar

eras ese sol de mediodía, tan vertical

que alumbrabas penetrando el cielo,

 

un cartel favorito en mansas oleadas,

hilvanada por luciérnagas ilustradas.

 

El espacio azul descansaba en tu arte

para copiarte, y presumir imitaciones.

 

Toda belleza a tu lado, sueño perfecto,

silencio callado, era cual recién nacido

a la vida ascendido, armonioso suspiro.



 

miércoles, 24 de febrero de 2021

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 64

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LXIV

 

Por los adivinados peldaños de tu cuerpo,

remontando labios de rosa vestidos, roce,

 

subía calmosa mi pausada y lenta mirada

acariciando tus ojos de sol abiertos, goce,

 

en tu cara amanecía el fulgor de la ilusión,

un florecido gesto con sabor de manantial,

 

un acompañado resplandor de luminarias,

satinado azul marino, o sutil cielo sombrío

de tus noches con luna llena interrumpida,

 

real investidura de un alcance conseguido.

 

¡Por una noche de amor en silencio

hubiera entregado incluso mi vida!


 

martes, 23 de febrero de 2021

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 63

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LXIII

 

Me siento apresado por los versos de tu poema,

por la amargura de tu palabra, en áspera boca,

caño plateado de la fuente sangrante de tu alma,

 

mezclas de velo sutil en negro, fluido de sonidos

sin cesar provocados por un viento de guirnalda.

 

Eternal pena, trazo quebrado, dolor sin remedio.

 

Tu poema es tan triste como el fondo de tus ojos,

como la superficial flor de la laguna de tu mirada,

donde se mecen en ondas restos del amor perdido,

 

y un vaivén de lágrimas rotas anega mi ser herido.