Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXIII
Tu dolor es mi dolor,
nuestro dolor, el dolor de tu hijo
cuando tú no estés atenta
en su maternal vigilancia.
Te robarán su mente,
pondrán su reloj a cero, fija saeta
sin amor, y dura sensación
del beso muerto en la cara.
Te robarán tu camino,
tu vida, sin darte nada, desagravio
burlando la ilusión pensada
de antemano, promesa vana.
Y dejarán que la materia se transforme
en una ignominia,
y tendrás este único futuro por recorrer,
la ausencia vacía.
Será un soñar, sin nunca jamás despertar.



