Poema
nº 11
Eres tú el camino un millón de
veces recorrido.
Eres el silencio de la quietud,
de la mudez el callado grito
que en el corazón se hace voz.
Eres tú la gota de rocío que
adherida al alma
refresca el suspiro,
en decámetros de amor, cinta
métrica alargada.
Eres tú la eterna presencia de una
ausencia en la vida,
ahora y siempre eres herida,
eres la caricia intensa no
olvidada,
ya de vuelta, eres tú la suave
mirada
con intensidad enamorada.
Eres tú el perenne recuerdo
de una mano que se aprieta a otra
mano que nos salva.
Eres finalidad en el intento,
eres tifón en escalera, escalón de
impulso vivo
que se queda suspendido
suspirando un cielo. Eres así, como
el viento,
una tempestad que nos eleva
hacia un posible en el tiempo.
Eres tú la nube humana que a diario
es observada,
ventana de entrada en un cielo
de una puerta nunca abierta.
Y una imagen de luz cubierta
tras las nubes se forma viva, se
hace llama,
visión sin fin en un corazón, terco
recuerdo.