00
Jesús, en tu pueblo, te pesa el brazo o estás cansado.
Seguro que quieres coger alguna cosa colgada
para aliviar tu dolor o para secar tu sudor.
Luchas contra la gravedad e inmediatamente buscarás
cualquier segundo clavo al que sumarás tu mano,
porque así lo quiso el hombre para justificar su pecado.
El hombre es muy dado a repartir lo que tienen los demás,
tu vida, por ejemplo, y hasta hace mucho tiempo también
pelearon por una simple tira de tu túnica, Jesús, tu pueblo.
tu vida, por ejemplo, y hasta hace mucho tiempo también
pelearon por una simple tira de tu túnica, Jesús, tu pueblo.
al Cristo del pintor
RICARDO DE CAMPOS (MONÇÃO)




