XLVIII
Me sumerjo en mi interior y te
busco a ti.
No te encuentro. Y sé que estás
escondida
en este rincón de mi alma donde, tú
y yo,
nos perdimos, y me costó tiempo y
olvido,
y un glóbulo enamorado, de mi
cotidiano
respirar, ha besado mis ojos, y tu
mirada.
Me detengo y pido permiso para
irrumpir
en las cisuras de mi cerebro, suma
central
del creador de mis pensamientos,
fiel idea,
allano por no obtener respuesta en
contra
las aterciopeladas válvulas de mis
arterias,
de amor plenas, de dinamismo
rebosantes,
portando vida, eterno ritmo, sonoro
latido.
Sonante pálpito, y mi amor es fin y
locura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario