Este Mundo Herido
intenté tocar tu presencia,
el silencio de tus movimientos,
la sonrisa abierta de tu cara, el brillo
de tus ojos cuando tu mirada me buscaba
con avidez,
y quise levantar mi cuerpo
para subirme a tu altura, rosa
roja en mi mano para aromar tu piel
satinada, suave roce que avivaba el deseo
de tenerte,
y un latido tuyo se deslizaba
intentando alcanzar en mi pecho
el sonido herido del viento escapado
de mi corazón, y en lamento fue convertido
a su llegada.