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sábado, 30 de enero de 2021

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 54

Cuando El Adiós Nos Devuelve

  

LIV

 

Un desamor, un error, el fracaso,

estrella caída, luna rota solitaria,

el sol se oculta frío hacia el ocaso,

 

y la ternura se dañó en su silencio,

 

el firmamento, a oscuras, se vacía

en tinieblas, ya no fascina miradas,

 

y transforma en lágrimas cautivas

las gotas de lluvia vestidas de plata.

 

Pero el sueño irradió sus ojos de luz,

y la tormenta escampó con mi latido,

 

el amor besó mi cara con la palabra,

 

y de nuevo siempre juntos, la caricia,

el viento que desordena nuestro pelo,

 

el aroma del silencio, la clara sonrisa,

el roce puro cuando el labio se resiste,

 

el abrazo sin fin y el rubor en la cara.  

 



jueves, 28 de enero de 2021

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 53

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LIII

 

Quise acompañar rayos

al oír afilados estruendos,

graves, de agudo estampido,

pero la balsa, mecida por las ondas,

se fue a pique, a un fondo desconocido.

 

Y las algas flagelaban sombras

en oscuridades frías, sin fulgor.

 

Reflexiones tumbaron mentiras,

ni sirenas, ni mansas culebrillas

velaban brazadas surcando agua.

 

Terciopelo verde era freno a mis remos,

brazo, pierna siempre en movimiento,

respiración contenida, hipoxia,

sensaciones desconocidas

de automatismo nacidas. 


 

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 52

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LII

 

Creo en el ayer, porque fue ayer

cuando anidaste a mi lado, amor,

 

con la última hora del día puesta

entre siembras de soledad oculta,

 

cuando las sombras luchan por ser sujeto

de miedos, o también de recoveco secreto,

 

cuando la ternura anda suelta, esperando

una sonrisa abierta, cómplice de la noche,

 

un rincón desesperado con un beso adulto,

que sea fin a la desesperación del momento.

 

Una ventana abierta es entrada del templo,

campanillas de ilusión escapan del interior

 

y adivinamos una palabra dulce, la caricia,

ese silencio de labio en labio, el hormiguillo

del pelo rizado que pasea suelto por tu cara,

 

y el aspa de mi mano dando viento a tus ojos

antes de que la oscuridad encienda sus velas.

 

El sonido aumenta su voz y sentimos aromas,

aromas de hojas de tiempo mecidas por aires

caídos del techo, cielo de estrellas, y con luna, 


luna que brilla en nuestro abrazo tan sincero.

 


 


CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 51

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

LI

 

Flotando en ese mar del trigal verde

vivía en calma cada onda de espigas

y dejaba a tu mirada mis ojos, amor.

 

Ansiaba, a solas, rodear tus hombros

y sentir los latidos de tu corazón bajo

mis brazos en refugio, sin separarnos.

 

Una flor en mi alma se volvía  pétalos

y su color me enloquecía con mirarlos.

 

El aroma que nos llegaba de más lejos 

resucitaba briznas resecas y mariposas

azules y rojizas,  y eran perlas con alas

 

las motas de polvo plateado del camino.

 

Abrazos consentidos hablaban en silencio

y tu cara en mi hombro era siesta de plata,

 

y tus labios volaban trémulos con el viento.

 

Hasta pronto belleza esparcida en mis ojos,

dulce brillo de clavel al mirarnos a la boca.


 

martes, 26 de enero de 2021

CUANDO EL ADIOS NOS DEVUELVE P 50

Cuando El Adiós Nos Devuelve

  

L

 

Tú, que a pesar de todo, me esperaste

sin rencor, me tocaste mi pálida mano,

 

me entregaste, amor, pura una caricia,

me ilusionó como a un niño esa sonrisa

 

que dibujaste tan seductora en tu cara,

fotocopia fascinante y dulce de tu alma.

 

Doy gracias, amor, por ser tú de nuevo

quién puso a buen recaudo el momento  

de encendido dilema, donde el sol quiso

 

adornarse en plata, por lo menos acero.

 

Y errando de luna en luna conseguí ver

que el amor vigoriza reuniones después

de desunir por nimiedades sentimientos,

 

que el peligro de desgana pone a prueba.

 

Se da por aparecido mi amigo, el viento,

llevando hasta tu cara este deseado beso,

 

y esta duradera pasión de nuestro tiempo   

será pronto dulce huésped de convivencia.

 

Tiempo, tiempo duro, dolor, que sí quema

las entrañas devastadas, el duelo y la pena,

 

la paciencia, que huya muerta a otra parte.