Cuando El Adiós Nos Devuelve
L
Tú, que a pesar de todo, me esperaste
sin rencor, me tocaste mi pálida mano,
me entregaste, amor, pura una caricia,
me ilusionó como a un niño esa sonrisa
que dibujaste tan seductora en tu cara,
fotocopia fascinante y dulce de tu alma.
Doy gracias, amor, por ser tú de nuevo
quién puso a buen recaudo el momento
de encendido dilema, donde el sol quiso
adornarse en plata, por lo menos acero.
Y errando de luna en luna conseguí ver
que el amor vigoriza reuniones después
de desunir por nimiedades sentimientos,
que el peligro de desgana pone a prueba.
Se da por aparecido mi amigo, el viento,
llevando hasta tu cara este deseado beso,
y esta duradera pasión de nuestro tiempo
será pronto dulce huésped de convivencia.
Tiempo, tiempo duro, dolor, que sí quema
las entrañas devastadas, el duelo y la pena,
la paciencia, que huya muerta a otra parte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario