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martes, 24 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 27

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXVII

 

a quién desnudas

que su entraña ves lesionada,

 

con quién compartes el suplicio

de querer romper el aire, incoloro,

 

perdiendo sus pedazos

por donde pasea el miedo,

suelo incierto de ignominia cubierto,

 

de quién suturas la herida,

abierta,

por donde escapa el latido del viento,

 

hemorragia en sábana,

catarata anémica, sin fuerza,

huida de si mismo,

a tierra,

que pronto yacerá, de un salto,

en la base del abismo,

 

y el infierno quema la ausencia,

ausencia que duda, y se resigna

a vivir sin vida,

 

muda, impotente, ignorante,

sin conocer enfermedad y remedio.



 

lunes, 23 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 26

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXVI

 

No hay sonido más saturado de profunda pasión

que mi silencio, caudal inagotable de mi diálogo,

 

y yo sé que me escuchas, y también estás al tanto

cuando solos y a solas, nos hablamos al mirarnos,

 

soledad de música oculta entre las notas del alma,

bajo la visión encendida de un universo apagado.

 

Pero seguro estoy, creo sin reparo, que me amas,

y sonríes tu presencia callada a gritos en mis ojos.

 

Me miras con ternura aterciopelada, y sí acaricias

mi presencia ya venida, donde tu voz es el silencio.

 

Y al coger mi mano y apoyar tus labios en mi piel

adormeces mis dedos, oh viento suave de tu aliento.

 

Y te apoderas de mi silencio, y con él me enamoras

a través de tu mirada, rayos convertidos en sueños.

 

Y tus besos vuelan desde tus labios, y son pasajeros,

que roturan eternal el erial de todo humano respeto.


 

jueves, 19 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 25

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXV

 

Había sonado la música, vueltas y vueltas,

y se movía a su compás el viento, y la luna

sonreía, cuando pintaba su cara el silencio,

que no hacía mucho había abierto los ojos.

 

La tormenta amenazaba con su estampido

el suave son de la melodía que teñía el aire,

poblado entorno, melomanía sonora en sol.

 

Giraba, giraba, movía su cintura el tiempo,

a ritmo lento, rosario de pasos con suspiros.

 

Bajaban las perlas de lluvia a besar amores

nunca olvidados, prendidos en si corazones,

entre notas hasta ahora de mi desconocidas.

 

Y el beso se hizo líder, latido, un la repetido,

acelerada caricia que solo el corazón conoce.



 

martes, 3 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 24

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXIV

 

Ya me imaginaba el no poder verte,

pues sentí como han segado mis ojos.

 

Pero si acortas la simulada distancia

desde tus sentidos hasta ver mi alma

 

gozaré la vida de tu sol, su fragancia.

 

Al rozar tu piel empezaré a entender

que es a ti a quien respiro, soplo mío.

 

Y el calor de tu pecho, ya reconocido,

penetrará por los poros de mi cuerpo,

 

y con cada cráter reaparecerá un cielo

con raíces en la regia luz de tu mirada.