Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXVII
a quién desnudas
que su entraña ves lesionada,
con quién compartes el suplicio
de querer romper el aire, incoloro,
perdiendo sus pedazos
por donde pasea el miedo,
suelo incierto de ignominia cubierto,
de quién suturas la herida,
abierta,
por donde escapa el latido del viento,
hemorragia en sábana,
catarata anémica, sin fuerza,
huida de si mismo,
a tierra,
que pronto yacerá, de un salto,
en la base del abismo,
y el infierno quema la ausencia,
ausencia que duda, y se resigna
a vivir sin vida,
muda, impotente, ignorante,
sin conocer enfermedad y remedio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario