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lunes, 23 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 26

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXVI

 

No hay sonido más saturado de profunda pasión

que mi silencio, caudal inagotable de mi diálogo,

 

y yo sé que me escuchas, y también estás al tanto

cuando solos y a solas, nos hablamos al mirarnos,

 

soledad de música oculta entre las notas del alma,

bajo la visión encendida de un universo apagado.

 

Pero seguro estoy, creo sin reparo, que me amas,

y sonríes tu presencia callada a gritos en mis ojos.

 

Me miras con ternura aterciopelada, y sí acaricias

mi presencia ya venida, donde tu voz es el silencio.

 

Y al coger mi mano y apoyar tus labios en mi piel

adormeces mis dedos, oh viento suave de tu aliento.

 

Y te apoderas de mi silencio, y con él me enamoras

a través de tu mirada, rayos convertidos en sueños.

 

Y tus besos vuelan desde tus labios, y son pasajeros,

que roturan eternal el erial de todo humano respeto.


 

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