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martes, 3 de noviembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 24

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

XXIV

 

Ya me imaginaba el no poder verte,

pues sentí como han segado mis ojos.

 

Pero si acortas la simulada distancia

desde tus sentidos hasta ver mi alma

 

gozaré la vida de tu sol, su fragancia.

 

Al rozar tu piel empezaré a entender

que es a ti a quien respiro, soplo mío.

 

Y el calor de tu pecho, ya reconocido,

penetrará por los poros de mi cuerpo,

 

y con cada cráter reaparecerá un cielo

con raíces en la regia luz de tu mirada.



 

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