Cuando El Adiós Nos Devuelve
LII
Creo en el ayer, porque fue ayer
cuando anidaste a mi lado, amor,
con la última hora del día puesta
entre siembras de soledad oculta,
cuando las sombras luchan por ser sujeto
de miedos, o también de recoveco secreto,
cuando la ternura anda suelta, esperando
una sonrisa abierta, cómplice de la noche,
un rincón desesperado con un beso adulto,
que sea fin a la desesperación del momento.
Una ventana abierta es entrada del templo,
campanillas de ilusión escapan del interior
y adivinamos una palabra dulce, la caricia,
ese silencio de labio en labio, el hormiguillo
del pelo rizado que pasea suelto por tu cara,
y el aspa de mi mano dando viento a tus ojos
antes de que la oscuridad encienda sus velas.
El sonido aumenta su voz y sentimos aromas,
aromas de hojas de tiempo mecidas por aires
caídos del techo, cielo de estrellas, y con luna,

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