Cuando El Adiós Nos Devuelve
LIII
Quise acompañar rayos
al oír afilados estruendos,
graves, de agudo estampido,
pero la balsa, mecida por las ondas,
se fue a pique, a un fondo desconocido.
Y las algas flagelaban sombras
en oscuridades frías, sin fulgor.
Reflexiones tumbaron mentiras,
ni sirenas, ni mansas culebrillas
velaban brazadas surcando agua.
Terciopelo verde era freno a mis remos,
brazo, pierna siempre en movimiento,
respiración contenida, hipoxia,
sensaciones desconocidas
de automatismo nacidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario