XLVI
Este dolor tiene alas
y vuela por el callado silencio de
la tristeza.
Viene y se va, sube y baja, se
ondula,
y con su línea quebrada rompe el viento,
que fue brisa hace algún tiempo.
Sortea lágrimas, en lluvia cayendo,
y besa heridas aún no cerradas,
gana analgesias
confortando a medias, pues se
encienden
recuerdos que oprimen y estrechan
canales en el alma.
Se lastiman suspiros, que
frecuentes se liberan
de prisiones involuntarias en su
propio cuerpo.
Yo también he sufrido, dando
brazadas
por el mar encrespado de mis
sentimientos
y perdí el amor ganado, y sentí,
sin duda,
que una espesa sombra, una masa
brutal,
apagó todo mi sol, y sepultó toda
mi luna.

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