Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXII
Y éstos se empeñan en ignorarnos
cuando saben que no nos precisan,
al vernos se acuerdan de odiarnos,
al sentirnos ahuyentan escalofríos
en su piel, provocados al mirarnos.
Como volamos bajo no penamos sensaciones,
ni nos ponemos de rodillas en su aroma rara,
ni tampoco asentimos emociones, al obviarlos,
solo hablamos con el dolor intenso, soportable,
que suena en las mentes al vivir sin aceptarlos,
y no sufren, pues su dolor no existe, inhumano,
sí el nuestro, ni el mundo se da cuenta de nada,
tan insensible, al desconocer ese frío contenido.

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