Cuando El Adiós Nos Devuelve
IX
Cuando el adiós nos contempla
y nos devuelve historias pasadas,
hechos aliados en forma
de actitudes, poca razón,
se vuelve plana
la sierra lejana.
Y se acerca el odio, que no cuaja.
Pues no se siente, ni se encuentra.
Llega ciego, un sutil pensamiento,
amargo, y se disuelve en el tiempo.
El viento no deja rastro, intención
de pararse para rugir sus silencios,
sonidos indefinidos en muda boca.
Solo llora, y solo de vez en cuando,
amarguras, arrepentimiento, dolor
de un triste recuerdo de como eras.
Pero jamás conseguiste ver
como mis ojos sí que tenían
niebla eterna en mi mirada.

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