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miércoles, 23 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 10

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

X

 

Están bien colocados los objetos,

semejanza con toda composición,

donde la armonía,

 

el ritmo,

 

la simetría

y el control de los colores,

que arbitra la naturaleza,

 

hacen vibrar el alma sencilla

y el corazón del marco cabal.

 

Los valles parecen acuarelas

tumbadas a los sólidos pies

de las montañas altivas.

 

Existen catedrales sin necesidad

de capillas adheridas

para rezar.

La montaña reza sola

sin partitura musical.

 

Y si buscas el eco respondón,

conque remata cada sonido

al chocar con la piedra

que cierra el valle,

 

oirás voces armoniosas,

 

nacidas de vientos al penetrar

entre los huecos angostos.

 

El mar de nubes se convierte

en un océano de agua

cuando el cerebro sueña,

 

entre suaves pinceladas de imaginación,

 

con la unión de los acantilados flotantes

y con las ondas de agua y viento.

 

Dentro de poco pasarán,

haciendo saltos de vallas,

el espíritu del silencio

y los ecos de los cantares

del alma,

que, en cada rincón del monte,

celebran la fiesta del tiempo.

 

Los sauces llorones defienden

con tesón

 

la intromisión del bárbaro y el

desgaste que el paso del tiempo

no se resiste a ejecutar.


 

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