Cuando El Adiós Nos Devuelve
XI
Escapa de la tormenta,
ave loca, enajenada,
y calma tu vuelo osado.
Déjate llevar por la inercia,
sin sofocos,
y besa el aire que te sostiene.
Que te alimenta
con su carburante en silencio.
Traspasa los poros invisibles,
que esconden futuros ignorados,
nunca gozados,
esperanzas de eternidad al tiempo.
No pierdas la nieve blanda,
hidratada entre los pliegues
de tus alas, remos en mar seco,
que dirigen virajes nunca vistos,
inconcebibles, cerrados,
ondulados en su elipsis, sin perderte.
Busca el sol y calienta en el cielo
frialdades, con paciencia, vuela
y madura en el alma de tu viento
la felicidad real que has soñado.

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