POEMA Nº 8
Eres tú como el camino
un millón de veces
recorrido.
Eres el silencio de la
quietud,
de la mudez el callado
grito
que en el corazón se
hace voz.
Eres tú la gota de
rocío
que adherida al alma
refresca el suspiro,
en decámetros de amor,
cinta métrica alargada.
Eres tú la eterna
presencia
de una ausencia en la
vida,
ahora y siempre eres
herida,
eres la caricia intensa
no olvidada,
ya de vuelta, eres tú
la suave mirada
con intensidad
enamorada.
Eres tú el perenne
recuerdo
de una mano que se
aprieta
a otra mano que nos
salva.
Eres finalidad en el
intento,
eres tifón en escalera,
escalón de impulso vivo
que se queda suspendido
buscando un cielo.
Eres así, como el
viento,
una tempestad que nos
eleva
hacia un posible en el
tiempo.
Eres tú la nube humana
que a diario es
observada,
ventana de entrada en
un cielo
de una puerta nunca
abierta,
y una imagen de luz
cubierta
tras las nubes se forma
viva,
visión sin fin, se hace
llama,
en un corazón, terco
recuerdo.

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