Siempre dulzura fue el color
profundo
del mar sereno de tu existir.
Pintaste cuadros de amor,
que tus hijos gozaron al colgarlos,
en las áureas paredes del corazón,
que mis nietos convirtieron
en eterna y feliz infancia.
Como luchaste para cambiar el
futuro
de lo que al final fue sin remedio.
Como luchaste para que mi dolor
no fuera tanto, mientras sonreías.
Cuando en mis ojos se seque la
fuente
de las perladas gotas de mi sufrir
solo tendré lágrimas de plata
surcando mis mejillas demacradas.

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