Me sumo ciego en mi
interior, pero pienso,
pues aún recuerdo.
Repaso la vida de joven,
claridad, esplendor
elevado en mi mente.
Experiencias de una edad
guardadas en el cofre
más secreto de mi vida.
Recuerdo los trinos, coro
musical, en la copa
del árbol escondidos.
El sonar del viento,
vibrar acompasado
de las hojas verdes del
tiempo, tañido
de metal en mis sentidos.
Campanario de voces
impresas en la mente
de mis oídos.
Me sumo ciego, pero
pienso y rio,
y mi carcajada es la
historia, crónica dulce,
ignorancia de niño.
Inocencia en la entrega a
mi tiempo,
fuego encendido,
generosidad, efusión
clara de amor,
aunque al final puede que
llegue perdido.
Me sumo ciego en el
recuerdo y pienso
que fui feliz en algún
día,
si ser feliz es no caer
en la trampa
de querer ignorar mi sida
historia real.
De ignorar quien soy o
quien he sido,
de ignorar el río y su
naciente,
y no olvidar que debo
recordar
en que mar iré a
desembocar.

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