Poema nº6
De
cualquier manera me gustaría explicar
por
que el color de la hierba se confunde
con
el color de los ojos del día, acechante,
curioso, como aquel que busca el calor de las piedras
al sol de mediodía. Nunca en el ocaso final de la tarde.
Nunca fue de oír la alegría del toque de la guitarra,
pero acaso la tristeza de un violín ponía presencia
en la armonía de las notas que con el cantar del viento
se llenaban de sonidos, escondidos, en las penas del tiempo.
curioso, como aquel que busca el calor de las piedras
al sol de mediodía. Nunca en el ocaso final de la tarde.
Nunca fue de oír la alegría del toque de la guitarra,
pero acaso la tristeza de un violín ponía presencia
en la armonía de las notas que con el cantar del viento
se llenaban de sonidos, escondidos, en las penas del tiempo.
El río oía
silbar en el vaivén de las ramas
la altivez
de cada árbol, reflejada en sus aguas,
que aún vestían intactos los trajes de hoja fresca,
agitándose al paso del aire en aliento musical,
entre ocres y verdes miradas amorosas,
reflejando en sus espejos mil figuras caprichosas.
que aún vestían intactos los trajes de hoja fresca,
agitándose al paso del aire en aliento musical,
entre ocres y verdes miradas amorosas,
reflejando en sus espejos mil figuras caprichosas.
El
paisaje y el río merendaban
el frescor de la tarde con sabor a miel,
hacían amor las miradas a escondidas
cuando los ojos se retiraban inocentes.
No busques en el entorno otra vida
que de felicidad te mude el ánimo.
No sé por que llegaste tan tarde
a participar de la simetría del cuadro
aún presente en el silencio pausado del atardecer.
Será que aún estás vivo y te cuesta aceptar
que la muerte llegará porque alguien
cortó en cualquier época, en cualquier lugar,
la ilusión de ser igual a otro igual.
No prestigies tanto la muerte cuando
la verdad es que luchaste de forma desaforada
para conseguir aniquilar la resurrección esperada.
el frescor de la tarde con sabor a miel,
hacían amor las miradas a escondidas
cuando los ojos se retiraban inocentes.
No busques en el entorno otra vida
que de felicidad te mude el ánimo.
No sé por que llegaste tan tarde
a participar de la simetría del cuadro
aún presente en el silencio pausado del atardecer.
Será que aún estás vivo y te cuesta aceptar
que la muerte llegará porque alguien
cortó en cualquier época, en cualquier lugar,
la ilusión de ser igual a otro igual.
No prestigies tanto la muerte cuando
la verdad es que luchaste de forma desaforada
para conseguir aniquilar la resurrección esperada.

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