XXIII
Tiene tantos ojos la noche, tan vivida,
que de contarlos me dio la madrugada.
que de contarlos me dio la madrugada.
La belleza
del canto del grillo se hace arte,
como un coro con mil voces, y hasta el alba
en mi vigilia tanta nota me acompaña.
como un coro con mil voces, y hasta el alba
en mi vigilia tanta nota me acompaña.
Mi vela
tiene el cosquilleo de mis recuerdos,
escondidos en las celdas de mi alma.
escondidos en las celdas de mi alma.
Tus
recuerdos no me duermen,
y no dormidos se desvelan mis sentidos.
y no dormidos se desvelan mis sentidos.
Sueño,
sincero, lo que de nuestra relación
resultó tan bello, en nuestros ojos delatados,
retratados, la última vez que nos miramos.
resultó tan bello, en nuestros ojos delatados,
retratados, la última vez que nos miramos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario