IV
No creo que me intereses en
absoluto, si no eres digno de ello.
Jamás te daré nada. ¿Para qué? Tú no tienes nada que darme.
¿Es nuestro Dios o tú Dios? Los obtusos nadan en fe. El Talento
se hace rico. Sigue el juego de la mayoría. Llegarás a ser algo.
Si intentas imponer tu poder, ayudado por quién no te estima,
lo más normal es que luche por destruirte. ¡Es así la ley de vida!
Ven, en ti sé que puedo confiar. No tengo nada, a no ser amistad,
y amor, tú eres yo.
Lágrimas en mis ojos al descubrir que eres yo. ¿Quién a mí se dará?

No hay comentarios:
Publicar un comentario