XLVIII
Un
día quedé prendido en tus ojos,
columpiándome en los resplandores
de tu mirada.
Descubrí claveles rojos acariciando
mi cuerpo.
Sentí el dulce sonido de una nota musical
acompañar a mi alma,
eterna serenata de mi único concierto.
¡Instrumental partitura soñada!
Hecho cierto, armonía sostenida,
piano, violín y guitarra, y la voz,
que corona la sinfonía terminada.
columpiándome en los resplandores
de tu mirada.
Descubrí claveles rojos acariciando
mi cuerpo.
Sentí el dulce sonido de una nota musical
acompañar a mi alma,
eterna serenata de mi único concierto.
¡Instrumental partitura soñada!
Hecho cierto, armonía sostenida,
piano, violín y guitarra, y la voz,
que corona la sinfonía terminada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario