LXX (variante)
Sobre un suspiro montado
me llegó tembloroso un
beso,
una aterciopelada caricia,
un contacto tan intenso,
que gravado quedó a fuego
en el alma de mis sentidos.
Y no fue un sueño, más bien
fue un movimiento vivo,
un emocionado latido,
que mi corazón compartió
en los labios de otro
suspiro.
Te quiero desde que el mar
fue una gota de rocío.
Te quiero desde antes de
conocerte,
mucho antes de que
nacieras.
Deja, por lo menos, que piense
que quererte sí es amor,
no solo locura de la mente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario