VIII
Quiero verte y tocar los poros de tu cara,
cargar de caricias las yemas de mis dedos,
quiero contar las gotas del fluido caudal
que forman tus lágrimas, aún no lloradas.
cargar de caricias las yemas de mis dedos,
quiero contar las gotas del fluido caudal
que forman tus lágrimas, aún no lloradas.
No hay perlas en tus mejillas, solo resbalan
gotas de plata que ocultan dolores del alma.
gotas de plata que ocultan dolores del alma.
Sigo buscando tus ojos para saber si me miras
con ese sabor que adivino en el rosa de tus labios,
y si en algún lugar decides dejar tu sonrisa
únela al viento de terciopelo en las olas del mar
de mis agitados latidos. Ondas de agua rizadas.
con ese sabor que adivino en el rosa de tus labios,
y si en algún lugar decides dejar tu sonrisa
únela al viento de terciopelo en las olas del mar
de mis agitados latidos. Ondas de agua rizadas.
Siempre recordaré esa mirada, clara, cercana,
unida por corrientes de amor, tanto al corazón
como a la cálida luz de las ventanas del alma.
unida por corrientes de amor, tanto al corazón
como a la cálida luz de las ventanas del alma.

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