XX
Cuando viajo a tu aldea
paso casi por delante
de la puerta de tu casa.
Ausencias noto, ladridos,
aromas que en ti nacieron,
dulces ansias, solo verte,
dolores que ya no siento.
Miro curioso y no veo,
ni huelo, tampoco escucho,
solo el silencio lastima,
muerde, desgarra recuerdos,
mata el viaje del tiempo
hasta pensar simplemente
que exististe solamente.
Si al dormir no duermo
cierro los ojos para verte,
pero tampoco te sueño,
ni siquiera te recuerdo,
ni sé si el color a pintas
es el color de tu perro,
o si el azul más claro
son tus ojos o es el cielo.
Ya ni aromas en tu piel
encienden en mí deseos.
Dolores sí, siento dolores
en mi corazón enfermo.
paso casi por delante
de la puerta de tu casa.
Ausencias noto, ladridos,
aromas que en ti nacieron,
dulces ansias, solo verte,
dolores que ya no siento.
Miro curioso y no veo,
ni huelo, tampoco escucho,
solo el silencio lastima,
muerde, desgarra recuerdos,
mata el viaje del tiempo
hasta pensar simplemente
que exististe solamente.
Si al dormir no duermo
cierro los ojos para verte,
pero tampoco te sueño,
ni siquiera te recuerdo,
ni sé si el color a pintas
es el color de tu perro,
o si el azul más claro
son tus ojos o es el cielo.
Ya ni aromas en tu piel
encienden en mí deseos.
Dolores sí, siento dolores
en mi corazón enfermo.
El corazón sí era mío
y en su central diana
me alcanzaste tan de lleno
que mi alma, al no ser mía,
se salvó de tu influencia
siendo libre todavía.
Puedo flotar en el aire
del vapor de tu mirada.
Puedo nadar en la espuma
de tus labios jabonosos.
y en su central diana
me alcanzaste tan de lleno
que mi alma, al no ser mía,
se salvó de tu influencia
siendo libre todavía.
Puedo flotar en el aire
del vapor de tu mirada.
Puedo nadar en la espuma
de tus labios jabonosos.
Puedo en tu boca meterme
y gozar de tu sabor,
gritar con vigor, contento,
que apenas te conocí.
Cuando viajo a tu aldea
paso casi por delante
de la puerta de tu casa.
Te juro que ni me importa
si estás o no estás allí.
y gozar de tu sabor,
gritar con vigor, contento,
que apenas te conocí.
Cuando viajo a tu aldea
paso casi por delante
de la puerta de tu casa.
Te juro que ni me importa
si estás o no estás allí.

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