XXVIII
Huye sin
correr, desprovista de prisa,
hacia la meta de tu cuerpo, ser activo.
hacia la meta de tu cuerpo, ser activo.
Súmete en
ti. Busca los sentimientos
escondidos, temerosos, en el árbol espinoso
con raíces en tu pecho.
escondidos, temerosos, en el árbol espinoso
con raíces en tu pecho.
Súmete y no
salgas.
No escondas
las apagadas ascuas que nacieron
de la frialdad de tus sentidos
en el cálido infinito
de la esencia esparcida
en tu entorno aterciopelado.
de la frialdad de tus sentidos
en el cálido infinito
de la esencia esparcida
en tu entorno aterciopelado.
No
menosprecies el son del tañido
de la campana, que rompe el aire,
que anuncia la vida, ya nacida,
soplando el humo asfixiante del arder del alma.
de la campana, que rompe el aire,
que anuncia la vida, ya nacida,
soplando el humo asfixiante del arder del alma.
Bajo el sol,
deshecho en las cenizas de los oscuros,
que nunca ardieron, se aviva el fuego del amor.
que nunca ardieron, se aviva el fuego del amor.

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