XLVIII
La
noria comenzó su baile.
Nació de pronto su lento rotar,
húmeda melodía
de canjilones encadenados.
Herrumbre en su cantar,
seco dolor a solas, afonía
musical sobre la tierra batida.
Crisol de raras cantigas
sin partituras ensayadas.
Rítmicas
dinámicas.
Movimiento transformado
que humedecen, sin parar,
al inmenso patatal.
Sudor sumergido bajo tierra,
humo ascendente que escucha
la oración rural de la esperanza.

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