LIII
¿Por qué te ocultas en mi mente
si nada queda
de estos días en que la siesta
si nada queda
de estos días en que la siesta
perezosa despierta
y me grita con eco solemne
que solo sueño eres?
Mis lágrimas fueron
cruel naciente
de este río de dolor creciente.
cruel naciente
de este río de dolor creciente.

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