XXII
La sonrisa que ocupa tu cara,
claro gesto, cielo despejado,
alguien dijo que era tu alma.
Tiene alma tu sonrisa.
También tiene fuego escondido
el color de tu mirada,
y en ese rostro expresivo
quedó pintado un suspiro
de felicidad soñada.
Por los poros de tu cara
fluyen ríos luminosos
que de sangre
encienden el agua
en el mar de tus sentidos.
Yo me alegro haber visto,
desde mi corazón,
ese latido.
Contenía lágrimas de alegría
en la tierna voz de tu palabra.

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