Archivo del blog

martes, 17 de marzo de 2020

POZO BARRENTO P 19

Pozo Barrento


XIX
para Caquis

De pronto llegué al final del camino.

Desaparecieron los árboles, las plantas,
y las flores se echaron a llorar
y a doblarse sobre su tallo dolorido.

Las libélulas estaban muertas,
sembrando amarguras e inquietudes,
y el suelo parpadeaba perplejo, ciego,
tapando el miedo en su rostro nacido.

¡Húmedo lodazal que empezó
a desprender su secano de dolor!

El sol, por un momento,
tiró al suelo su brillo
y el aire comenzó a vibrar
raramente y se hizo viento.

Y mis pensamientos se callaron
en la mudez de mi mente.

¿Con quién podía yo hablar
en esta ausencia maldita?

¿En dónde se perdieron
el zumbar de las abejas
y el monótono canto del grillo
en el declinar de la tarde?

De verdad que me quedé solo
y ya ni respira el tiempo.

Un telón oscuro avisa en mi mente
que me dé la vuelta,
que el camino, en su momento elegido,
era equivocado, tan desconocido.

 

Y me volví. Y al desandar mi ida
pude darme cuenta
que todo era distinto,
que los pájaros recuperaron en su vuelo
el aire que jamás conoció la tormenta,

y que por siempre fue amigo del viento.


No hay comentarios: