XXI
El soldado no tiene balas,
solo un clavel en el alma,
solo un clavel en el alma,
y en la punta de aquel fusil
floreció libre su caminar,
floreció libre su caminar,
solo besos deseados,
más que tiros jamás disparados,
más que tiros jamás disparados,
fue el final
del doloroso desencuentro.
del doloroso desencuentro.
Fue el abrazo del pueblo despierto
con el feliz resurgir en esa claridad
que ilumina un porvenir sin miedo.
con el feliz resurgir en esa claridad
que ilumina un porvenir sin miedo.

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