XLIII
Bellos son los nuevos días,
bellos son los estertores de la luna
cuando el sol pierde la pereza
y calienta con sumo agrado
nuestra imperdible esperanza,
que parsimoniosa descansa
entre deseos y ansias de ser.
y calienta con sumo agrado
nuestra imperdible esperanza,
que parsimoniosa descansa
entre deseos y ansias de ser.
Entre madrugadas que buscan
la singular claridad de la vida,
el eterno luminoso del sol.
la singular claridad de la vida,
el eterno luminoso del sol.
Y así, entre el sudor liviano
del relente de la madrugada,
escoger el devenir de la vida
cuando abre los ojos el alba.
del relente de la madrugada,
escoger el devenir de la vida
cuando abre los ojos el alba.

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