X
Espérame, como ayer y como mañana,
en la transparencia,
limpia mirada de tu amanecer
tranquilo y leve,
como la ausencia
de la gravedad en tu existir.
Donde la contaminación, vomitivo
estigma,
aún no se hizo huésped.
Espérame, pero llama,
armónico susurro musical,
por mi presencia,
ausente de maldades insanas
flotando vivas.
Donde la brisa refresca lirios,
lejos de cementerios dormidos.
Donde el suave viento en la
analgesia
fue parido
como corriente de aire
desemponzoñado,
descontaminado entre el ácido manar
de lluvias extrovertidas,
gota a gota trenzadas, en el suelo
reunidas.
Viajeras hacia no se sabe que
destino.
Remedio de siervos empecinados
que ha tiempo ya oyeran sus
latidos,
vida propia, esperada libertad en
masa
conseguida.
Besaré la brillante estela de tu
ser
con mis pasos en silencio, dulces
sueños,
relajantes, para gozarte sin verte,
siempre cerca, casi al lado.
Aducido
por tu mirada clavada en el aquí de
mi mirada.

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