III
Si un amigo te abandona
¿en quién podrás confiar?
A favor de corriente rema el vago,
el indecente, el imperfecto falsario,
el rencoroso, también el embustero.
Pero contra quién rema el amigo
tumbado en el suelo, boca arriba.
¿Quién sutura sus heridas,
que claman socorro y sufrimiento?
No repares mirarle a la cara, a sus
ojos,
dale tus manos y protege con tu
pecho
la frialdad, y el desorden del
momento.
Comparte abrazos y levanta al caído,
comparte, aun así, lo poco que te
queda.
Comparte la sonrisa, el silencio de
seda
convertido en bálsamo que nada
lastima.
Comparte, como amigo, el viento que
pasa
y no se atreve a bramar, el sonido
del mar,
que en el sístole del cielo con
osadía palpita.

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