Cuando El Adiós Nos Devuelve
VI
¡Qué puras son las cosas que acariciamos
con el tacto de nuestra mirada, y cuando
la belleza no se corrompe por la constante
vigilancia del mar en su rugir encrespado!
Tumbado con la cara hacia el cielo podrás
esquivar mucho mejor malos pensamientos
y todas las obras que van a penarte el alma.

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