Cuando El Adiós Nos Devuelve
XXXV
Y a través de esa cortina de tiempo
vi en tu mirada una perla de plata,
brillante, transparente, y viva en ti,
que enjugaste en el velo de mi alma.
Y la lágrima fue convertida en labio
dejando mejilla abajo besos de seda,
clavel y rosa, y el vergel fue mi boca.
Y no supe responder a nada más, ido
de amor quise acabar, y me redimiste
siendo planta y flor, perpetuo cultivo.

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