Cuando El Adiós Nos Devuelve
LVII
Siempre que me busques
me encontrarás soñando,
abrazando tus sentimientos para que se queden,
ignorando inconvenientes que nos puedan herir,
peleando contra vivencias que no son realidades,
agarrándome a tu mano cuando voy a despertar,
y besar tu dormir profundo.
Cuando, al recuperar mi propio estar, yo respiro,
y me asaltan otros sueños ya despierto, eres alma,
y la mente me dice de tu ternura: amar en silencio
aquel beso prendido en un clavel, el aroma disuelto
en una lágrima de emoción llovida desde tu mirada.

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