Este Mundo Herido
la noche se mueve en soledad desarmada,
ausentes sus ilustres moradores, estrellas,
luna, y alguna que otra mancha deslucida
a la vista del llanto errante de la tormenta
que se siente dueña del hueco oscuro mate,
y el agua comienza su sinfonía con el vacío
intentando ser el eco del relámpago sonoro,
del estallido que vibra en el alma del pavor,
reflejos de incendios menores que iluminan
los miedos imposibles de ángeles temerosos,
el sueño, remedio infalible, se hace valeroso
y tumba con sus ronquidos al inútil enemigo,
la paz sosiega el descanso, y se ríe el silencio,
se callan los ruidos esperando que el sol oiga
plasmado en música el trino del ave soprano,
y la mañana se convierte en concierto abierto
que culmina el placer infinito de un nuevo día.

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