Este Mundo Herido
quién protegió a mis muertos,
cual responso idiota nos evitó
la masacre inesperada, cruel,
quién grabó el tatuaje estulto,
ese amnésico proceder oculto,
cuando el llanto del impotente
tiñó de rojo al soez ignorante,
cuanto el que espera desespera
donde la muerte no duda en ser
el turbio negocio de tierra a sol,
por donde vas culto purpurado,
que sacrificaste nuestras almas
con el largo puñal de la mentira,
alienta el cuerpo del necesitado
con el ágape nutritivo que sana,
nunca con la promesa del cielo.

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