Este Mundo Herido
en el cristal de tus ojos quiero mirarme,
y ver reflejada mi alma en tu pupila,
iris jalonado por tus besos de color
esmeralda, claros, saltamontes
de oro que se esparcen
entre los poros invisibles de mi tersa cara,
recuerdo mariposas de plata que se elevan
en el crepitar chillón de la lumbre ardiente
de tu mirada,
brillo perpetuo que esclarece
tus latidos casados con brío sutil a los míos,
no me consientas sueños y pesadillas
en mis noches armadas con el miedo
que explosiona la osadía de codicias,
más ahogos en atmósferas de maldad,
infinidad de desesperanzas sometidas
por misterios con porvenir tiranizado,
a la orden del contubernio globalizado,
lacerante lágrima de Cristo, humillada
por el purpurado y tan alevoso traidor,
pero yo avalo y creo en el pastoral cura
de sotana negra y raída, plena de honor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario