Este Mundo Herido
y de pronto mil millones de estrellas
empezaron a jugar en su fondo azul,
marino celeste sin mar, pero con cielo,
comenzaron a iluminarse los sonidos,
y las escaleras del viento se agitaban
al compás del silencio, que se tintaba
de incoloras presencias, procurando
mirar el baile feroz de las mariposas,
multicolor vestido con polvillos
de oro de sus alas desprendidos,
y apareció la criatura tirando besos
al mundo azotado, ya seca la sangre,
cauterio el agitado horror del miedo,
bordeando eternas aromas de flores,
en horizontes que se ven al despertar
de la esperanza escondida, o perdida,
esperanza que tarda tanto, y reclama
personalizar el vil globular fracasado,
y una estrella incipiente se desprende,
agarraba de la mano a su reina madre,
“madre no conozco a nadie”
“yo tampoco, hija, maldito”
“quién hizo desaparecer a mis amigos,
quién sembró mi vida de desconocidos”
las sombras, opacos espacios sin alma,
empezaron a cubrir de frío su infinito,
los ángeles se jugaban su eternal vida
para evitar que el universo de siempre
se derrumbase sobre la amoral codicia.

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