Este Mundo Herido
quise ir y no pude,
el viento de contra me pudo,
y a las alas del ángel me agarré yo,
recorrí el brillo del sol al completo,
sin saber que era rey mayor,
una mirada flotó en tus ojos,
y el aroma de tu piel sembró
recuerdos en mi alma, dicha,
quise ir y me llevó
el sonido de un rítmico latido
que tu corazón oculto puso ante mí,
y besé más latidos que en tus labios
me supieron a miel con alma,
entre el color, que en tu cutis
se convirtió en rubor carmín,
clavel rojo llorado de pasión.

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